Tower Warship
Buenos y planificados días. A las 10:20, entradas en la Torre de Londres; a las 3pm, en el HMS Belfast.
Hasta allí, línea directa de metro, no nos podemos quejar. Y aquí sí entramos a la hora programada, aunque ya hay bastante gente en el recinto de la Torre cuando accedemos a él. Lo primero, las famosas joyas de la corona, con una cola propia de Disney World, con su serpenteado exterior, su serpenteado interior cuando ya creías estar llegando, con su supuesto contenido que en realidad es el chocolate del loro para que aguantes el serpenteado sin protestar, y luego, atravesar un muro de acero de un metro que da la idea de la macro caja-fuerte a la que estás accediendo, donde sí están las joyas, y ahí si que fluye, porque las ves desde un suelo móvil como con el que avanzas los interminables pasillos de las grandes terminales de aeropuertos, en este caso, para que no puedas parar un instante frente a los valiosos tesoros. Además, claro, fotos no.
Luego a la torre del homenaje, exposición de armas y armaduras, algunos efectos interactivos. Todo ok.

Y a St Katherine Docks, agradable sitio para tomar el sol, una cerveza y comer. Al entrar en la marina (por un puente levadizo que da paso a los barcos cuando lo precisan) nos ofrecen jugar a buscar huevos de pascua por los muelles. Bien por los niños; algo nos darán a al salida (y nos lo dan, aunque dejamos el juego a medias porque otro puente interior de la marina estaba izado y no tenía pinta de volver a la horizontal para permitirnos completar el juego, así que desistimos y vamos a comer al Dickens Inn, un sitio chulo de hamburguesas y similares, con cerveza, claro, donde ya habíamos estado.
Pero ojo con los puentes levadizos de la marinas. Te puede pasar que, teniendo hora - por ejemplo, las 3pm- para otra cosa - por ejemplo, visitar el HMS Belfast - calcules sin contar que el dichoso puente por el que has accedido estará levantado justo cuando quieres pasar. Y puede ocurrir también que para volver a bajarlo deban completar su paso no uno, ni dos... sino 7 barcos, que no pasan de uno de tras de otro y listo, sino que van accediendo a una exclusa, amarrando uno a otro y al muelle, hasta completar el lote, para, entonces sí, cerrar las compuertas que permiten variar el nivel del agua para salvar el gap entre el interior y el exterior de la marina. Genial, tranquilo, no hay prisa, aunque tenga entradas para dentro de 12 minutos cuando, según google maps, caminando (con puente ya bajado) se tardan 13 minutos. Pero el puente no está bajado. Vueeeeeeeelta a toda la marina para llegar la lado contrario y finalmente poder cruzar Tower Bridge (ese no está levantado, menos mal) y correr por South Bank al HMS Belfast (no será la última carrera del día).
A bordo:
El HMS Belfast es probablemente la visita más atractiva, impactante, diferente, de Londres. Hace más de 25 años de mi primera visita al barco, y sigue siendo impresionante. El olor a metal y aceite, el laberíntico recorrido, cubierta arriba y abajo, los sonidos de la acción recreada (han retirado los muchos maniquíes que yo recuerdo), el impoluto estado de conservación. Es una pasada. Y es enorme. Es cierto que hay señalizaciones que podrían mejorar para tener más claro el itinerario, pero la audioguía multilingüe incluida en la entrada te salva la vida. Brutal. Éxito de crítica y público. Aunque se acerca la hora del motín (muy apropiado para el lugar).
Cuando no sabes qué hacer: hay quien te pide descansar, pero él no piensa descansar, ya te lo aseguro yo.
Tras otra carrerita, solo para que una impertinente y desagradable controladora de acceso al muelle del Uber boat nos toque las narices, plan B: cruzar el río a Monument y metro a casa.
Cena en casa tranquis.
See you tomorrow.




























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