Harrods’ Science
Buenos días, Ciencia.
Lo primero, un paseíto a paso ligero al Science Museum, del que nos habáin hablado muy bien. Es interesante, sobre todo si eres de ciencias (letras mixtas) o alguien que lo es te lo explica. Si no, tiene buena pinta pero tienes la sensación de quedarte en la superficie. Y, sobre todo, la ciencia es una cosa tan amplia que aquí ves la punta del iceberg de cara rama (industria, comunicaciones, informática, medicina, aerospacial...). Tiene cosas interactivas, que van modernizando a su ritmo. Y exhibiciones específicas aparte de la entrada general que tienen mucho éxito, pero si no has sacado esas entradas por adelantado (junto con la entrada general, que sí teníamos por adelantado) te quedas con las ganas.
Así nos pasó con un simulador en 3D de los Red Arrows (patrulla acrobática de la RAF), por lo que acabamos reservando para poder hacerlo otro día (ya veréis el domingo, no os perdáis el vídeo).

Y como cuando te quieres dar cuento se te ha echado el tiempo encima, a la 1pm no era hora de ir a Camden como pensábamos, y vamos a Harrods. Otro emblema de la ciudad (o del turista en la ciudad).
Con el food court en el punto de mira, allá vamos. con la idea de los infinitos stands temáticos que recordamos, que nos permitirá improvisar una comida, variada, exótica, cómoda y, seguramente, no del todo económica, ya lo sabemos.
Efectivamente, algo variada, no tan exótica, un poco incómoda porque deben de haber prohibido los bancos en todo Knightsbridge, y cara de cojones. Pero bien, vuelta a los 15 años, no pasa nada.
Y vuelta a Harrods ya matada la gusa para ya recorrerlo de arriba a abajo, sólo comprando algo abajo que es donde están los souvenirs para guiris, que el resto de plantas es tan caro como podrías imaginar. Pero hay que reconocer que no le ha ocurrido lo que a Hamley’s. Es absolutamente espectacular, menudo despliegue: espacios increíblemente atractivos, modernos, bien organizados y claramente dando espacio a las marcas para destacar, para lucirse. Algo de sensación de laberinto tienes (jamás aciertas la calle a la que crees que da la puerta por la que estás saliendo), pero el protagonismo que tiene cada marca nunca se ve ensombrecido por lo que hay más allá, es brutal. Balance: neceser y lápiz. Podemos permitírnoslo.
Y había que disfrutar de las sillas que habíamos echado de menos en la comida callejera (más bien, de acera), así que hot chocolate en un sitio muy cuki que habíamos fichado a la ida. Muy rosa (adivinad quién lo había fichado realmente). Muy bonito el sitio y muy ricas las tartas. Más de 70 euros 5 bebidas y 3 tartas. Y así todo.
Eso sí, el book de fotos no lo cobraban.
Mañana más.















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