Post-Covid Trip


Empieza el día con las maletas ya hechas y salimos después de comer, es decir, una mañana de un estrés muy limitado. Es un buen comienzo. Además tenemos todo reservado, aparcamiento en el aeropuerto, buenos asientos en el vuelo, transfer hasta la casa... Incluso los tickets para la primera actividad de mañana están ya listos. 

¡Nos ponemos en marcha por primera vez tras la pandemia!





Hay ventajas que empiezan a apreciarse en la sala VIP. Gran éxito de crítica y público al hecho de poder hacer infinitos paseos al buffet: dulce, salado, líquido, sólido. Algunos hacen combinaciones bastante poco ortodoxas, pero es que es "gratis". 
 

Hasta el baño merece más visitas de lo estrictamente necesario.


Ya en el avión, me encuentro en el asiento de al lado a un profesor de quinto de carrera, hace 28 años, ahí es nada. No me reconoce, claro; yo a él sí, y me presento.  

Vamos en buenos asientos, y tiene ventajas que se notan. A todo el mundo le gusta sentirse especial. 



Por cierto, también a los niños. Tendría cierto sentido que, si como nos dice la azafata al final del vuelo se puede reservar en la web menú infantil para los niños, lo advirtieran al sacar los billetes, ya que de lo contrario alguno se queda sin comer. Anotado para la vuelta.



Tras cierto suspense con una de las maletas, todo listo para el trayecto a casa. Aún la inercia nos ata a la mascarilla. Todo llega... 


Tras cierto combate por el reparto de habitaciones, el viejo criterio de edad termina definiendo privilegios. Expedición rápida al supermercado para asegurar varios desayunos y alguna cena de emergencia, y algo para la sed. Y paz.


Mañana será otro día.

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